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El emprendimiento, un ecosistema de desarrollo en América Latina

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El emprendimiento, un ecosistema de desarrollo en América Latina

En la semana dedicada al emprendimiento en El Salvador con multiples actividades se expone como Latinoamerica es capaz de crecer en la región por medio de oportunidades de negocio impulsada por Gobiernos locales, empresas, Organizaciones no gubernamental y cooperación internacional.

Startup Grind engloba a más de 100.000 emprendedores, se dedica a conectar, educar e inspirar cada día a nuevos y mejores emprendedores. A tan sólo tres años de haber iniciado con 10 personas en una cochera de Silicon Valley, se ha convertido en una de las comunidades de emprendimiento más grandes el mundo; en América Latina cuenta con 16 capítulos, es decir, más del 10%, lo cual refleja la importancia del emprendimiento en el ecosistema global.

Por otro lado existen las aportaciones al ecosistema que vienen de organismos gubernamentales, como es el caso de CONAMYPE en El Salvador. Esta iniciativa ha apoyado a un número significativo de emprendedores, encubadoras y empresas estimulando así el desarrollo y acelerando el crecimiento del ecosistema.

Otra muestra del desarrollo regional del emprendimiento innovador es la iniciativa Demand Solutions, que lanzo el Banco Interamericano de Desarrollo, con una convocatoria a nivel regional para descubrir e identificar proyectos de emprendedores que resuelven problemas fundamentales de América Latina. El ganador de esta iniciativa fue Chipsafer, una plataforma que brinda servicios de información y localización para el productor rural. Entre los finalistas estuvieron Sokotext, una aplicación que crea un grupo virtual de compra vía teléfonos móviles que agrega la demanda de los pequeños tenderos en las comunidades brindandoles acceso a precios mayoristas, transferibles a sus consumidores finales, o Handtalk.me, una aplicación para teléfonos inteligentes y tabletas, que convierte automáticamente el contenido al lenguaje de señas.

Por último, el compromiso con la región de empresas como Google y la apertura de su campus en Brasil, los programas de empresas como FEMSA a través de Jóvenes con Valor, que impulsa a jóvenes mexicanos de entre 14 a 24 años a vivir la experiencia transformadora para liderar el cambio social, son señales de que se vislumbra a mediano plazo un ecosistema en que comunidades de emprendedores, gobierno, ONG y grandes empresas unen esfuerzos para hacer del emprendimiento un motor que nos impulse a todos.

El reto para el 2017 es cómo alinear objetivos y trabajar de la mano, pero evitar ser dependientes. La mayoría de las iniciativas aquí mencionadas ha nacido motu proprio de impulsar el emprendimiento. Mientras logremos replicar y conservar iniciativas como ésta podremos seguir desarrollando el ecosistema emprendedor en América Latina.